Poder contar con las verduras congeladas es todo un beneficio para nuestra salud, además de que supone una ventaja para el bolsillo del consumidor. Con el procedimiento del ultracongelado se han conseguido acercar los vegetales a la población en temporadas que no se cosecha. Veamos cómo se llega a este proceso y por qué es tan beneficioso.
El ultracongelado de las verduras

La Organización Mundial de la Salud (OMS) subrayó la importancia de consumir diariamente verduras, ya que estas ayudan a prevenir enfermedades como el cáncer, además de aportarnos los nutrientes necesarios que requiere nuestro organismo.

Tener en cuenta los periodos de cosecha es también muy importante. Cada tipo de vegetal tiene una estación determinada de cultivo y no siempre podríamos acceder a ella cada vez que quisiéramos.

Por eso, el ultracongelado llega a nosotros como una ayuda alimentaria, proporcionándonos todos los beneficios que contiene un alimento como la verdura, además de favorecer en el aspecto económico al comprador.
Las ventajas de consumir verduras ultracongeladas y su procesamiento

No solo disponemos de una calidad-precio inmejorable, sino que los años de experiencia nos avalan como una empresa comprometida por el bienestar de nuestro cliente.

Es por eso que hemos sabido conservar y presentar las verduras de manera que se mantengan por mucho tiempo en congeladores, sin perder sus propiedades.

¿Cómo procesamos las verduras congeladas?

Una vez recogidas de la tierra, realizamos un proceso de lavado, para garantizar la máxima limpieza. Después procedemos a trocearla y prepararla, con el fin de que el cliente no se tenga que preocupar por nada más que usar las verduras congeladas en sus platos.

Antes de congelarla, se lleva a cocción durante pocos minutos. Esto permite que se ablande, con el fin de conservarla debidamente, descartando cualquier producción de enzimas para, acto seguido, llevar a cabo su congelación.

La ultracongelación es un método que se realiza en menos de 24 horas. Debe ser muy rápido y se necesita una temperatura muy por debajo de los -20 grados centígrados.

El hecho de que pase poco tiempo de la cocción al congelamiento, asegura que las verduras mantengan todas sus propiedades.

Vitaminas, fibra y minerales, beneficiosos para nuestra salud, quedan prácticamente inalterables con respecto al momento en que son sacadas de la tierra.

A partir de ahí, las ventajas del consumidor son enormes, ya que necesita muy poco para poder disfrutar de ellas en la mesa. Apenas un precocido o un salteado con aceite y estarán listas para comer.

Es por ese motivo por el que triunfan tanto en la hostelería y restauración ; el comensal no tiene que esperar mucho a que le sirvan su plato, teniendo la seguridad de que va a degustar una comida de primera calidad.

El cliente tiende a quedar satisfecho ante los resultados. La variedad de verduras es cada vez más amplia, como la cantidad que se suele ahorrar con respecto a productos frescos, que pueden echarse a perder con más facilidad. Sabiendo que no existe una gran diferencia de nutrientes en relación a los congelados, la apuesta es sencilla.

Si tenemos en cuenta además que el proceso de ultracongelación no perjudica notablemente al impacto medioambiental y podemos abastecer así, durante todo el año, a una gran cantidad de la población, incluso a aquella que no tiene tantas posibilidades, los beneficios son aún mayores.

Verduras enteras o, si se prefiere, en trozos; hay un gran panorama para todo tipo de platos y antojos. En cualquier momento del año las podemos consumir, sin preocuparnos de que se pase la temporada de cosecha.

Las verduras congeladas son buenas para nuestra salud y además nos regalan el mismo sabor que las recién recolectadas. El proceso que requiere es completamente limpio y asegura poder contar con ellas en cualquier época del año.

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