Las croquetas deberían tener hueso, para que pudiésemos llevar la cuenta de las que comemos

Ramón Gómez de la Serna, escritor

¿A quién no le gusta disfrutar en casa o en cualquier lado de un buen plato de croquetas? Y es que este es un manjar muy valorado por todo aquél al que le gusta la buena comida, ya que las puedes encontrar de una gran variedad de formas e ingredientes. Y lo mejor de todo es que las puedes comprar con toda tranquilidad en Disanfrio.

Hoy te queremos contar algo curioso.

¿Sabes cuál es el origen de las croquetas? ¿De dónde vienen? ¿Cómo nacieron? Sigue leyendo y descúbrelo con nosotros. 😀

Las croquetas, como los niños, vienen de París

Es muy posible que no sepas que la palabra “croqueta” viene del verbo francés croquer (crujir) y de su forma femenina en diminutivo croquette (que podríamos traducir como “crujientita”).

Lo cierto es que hay muchas versiones. Se dice que se inventaron en el siglo XIX, pero no está demostrado. Lo que sí es seguro es que son bastante más antiguas de lo que se piensa, pues la primera receta conocida es de 1691. Ese año se publicó el recetario Le cuisinier roial et bourgeois (el cocinero cortesano y burgués) de François Massialot, un chef famoso de la época que trabajó por ejemplo para el duque de Orleans.

Las croquetas aparecen en 15 ocasiones en su libro de cocina y las recomienda como entrante en varios menús, pero eran diferentes a como las conocemos hoy. Iban empanadas y fritas, pero eran bolitas de una especie de picadillo hecho con carne, huevo, trufa y hierbas. Esta masa se redondeaba con las manos en distintos tamaños, se pasaba por huevo y pan rallado, se freía y listo. 

Hasta entonces, “croquet” era un tipo de bizcocho o pan de especias seco y duro crujiente. Con el tiempo pasó a nombrar cualquier cosa comestible y crocante, y en la época de Massialot comenzó a usarse para esos bolitas fritos, blandas por dentro y crujientes por fuera, que hoy nos encantan. Poco después empezó a usarse la palabra croquette, pasando a nuestro idioma también en femenino.

¿Y en España?

Durante la Guerra de Independencia ya comíamos croquetas en España. El escritor Leandro de Moratín, en 1819 recomienda a un amigo que deje de preocuparse y que las coma.

La primera receta española de croquetas era un postre, de arroz. Hechas de arroz con leche, se empanaban dos veces y se freían.

A partir de entonces ganaron popularidad, porque a mediados del siglo XIX ya había recetas en español para hacerlas casi de todo.

Cuéntanos, ¿cómo las haces tú?

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